Las cookies se han convertido en un algo imprescindible para tener una buena experiencia a través de la web. Si bien arrastran mala fama entre algunos defensores de la privacidad, la ausencia de este componente puede terminar haciendo la navegación web poco cómoda, obligando a los usuarios, por ejemplo, a tener que acceder con usuario y contraseña cada vez que quieren mirar una red social que visitan con frecuencia.

Continuando lo expuesto en el párrafo anterior, está visto que la web e Internet tal y como los conocemos no fueron concebidos para ofrecer privacidad, así que los que buscan privacidad absoluta no tienen otra opción que abandonar Internet totalmente. Sin embargo, y como ya hemos comentado en otras ocasiones, sí sería recomendable para el usuario poner ciertos límites a algunas empresas que parecen estar acaparando más de lo que les corresponde.

Aquí entran en juego las cookies de terceros, ya que estas no pertenecen al sitio web que se tiene cargado en el navegador y son las responsables de mostrar la publicidad. Sin embargo, a veces terminan ejerciendo funciones de rastreo que derivan en publicidad dirigida a los usuarios basada en el historial de navegación de estos últimos, dando la sensación de que Internet es una especie de Gran Hermano que aparentemente sabe demasiado de nuestras vidas. El hecho de que den la sensación de recopilar demasiada información ha derivado en preocupación entre los defensores de la privacidad, por lo que vamos a mostrar cómo bloquear las cookies de terceros. Pulsa aquí para leer el resto del artículo.

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